Parque de Atracciones de Madrid, verano, allá por los años ochentaytantos. Yo no debía tener más de diez. ¡Aquellos conciertos en el Parque…! por unas 300 pesetas uno podía darse el lujo de escuchar y ver durante tres cuartos de hora a Serrat, Sabina, Alejandro Sanz, Los Héroes, Loquillo o la mismísima Rocío Jurado…¡tantos! Ahora es distinto, la música anda tristemente más globalizada y como mucho podrás hacerte el guay bailando con el artista de moda letras al uso (“¡¡Yo quiero bailar, toda la noche, mi amor!!...”).
Aquella tarde actuaba Joan Baptista Humet. Yo fui con mi hermana Paloma. Recuerdo estar sentado en la tercera o cuarta fila y sentir ya el gusanillo de querer estar algún día allá arriba, en el escenario, como Humet, como Joaquín, como la Pantoja.
En mi casa sonaban sus canciones entre las de muchos otros; Perales, Los Pecos, Víctor Manuel, Julio Iglesias, Demis Roussos…Era lo que ponían mis padres y hermanos y con ellos echaba las horas muertas junto al tocadiscos. Serrat y Silvio vinieron más tarde, los tuve que descubrir yo por mi cuenta porque en la estantería no había un solo disco de ellos.
Recuerdo con especial cariño a Joan Baptista Humet, y siempre que toco o recuerdo sus canciones me viene la imagen de un hombre sincero, “ligero de equipaje” y sencillo en todos los sentidos. Creo que no hay una sola letra de Humet que no haga mía, que no me emocione, que me hubiese gustado escribir a mí:
“…A veces pienso que lo más grande
de que dispone el hombre es el hambre de conocer,
que abrir un libro es abrir las alas
sobre las cosas que nunca acabas de poseer…”
Tal vez por esa sinceridad, por ese saberse hombre de barrio, se retiró hace muchos años de los escenarios (para volver con “Sólo baje a por tabaco” en el 2004). Tal vez le dio vértigo el éxito de canciones como “Clara” o “El invento”, o tal vez tuvo miedo de que la farándula le cambiara su mirada serena y tranquila, vaya usted a saber.
Se nos ha ido Humet y se me hace un nudo en la garganta al decirlo, porque creo que el éxito de un artista no es vender discos como rosquillas ni llenar estadios (algo que el autor valenciano ya consiguió en los 80), sino saber crear y transmitir su manera de entender la vida. Afortunadamente muchas son las maneras y muchas las son músicas, nunca me cansaré de decirlo, desde los Rammstein hasta Amancio Prada pasando por Pat Metheny y los miles de artistas desconocidos del Myspace. Joan Baptista compartió con nosotros la suya en forma de canciones y, particularmente, no me cabe la menor duda de que llevo mucho de él en mi manera de componer y entender las canciones.
Para terminar este epitafio os cuento un detalle que creo que dice mucho de lo que Joan Baptista consiguió transmitir con sus canciones: Dicen que en el mismo tanatorio, su hermano agarró la guitarra y se pusieron a cantar todos los que allí estaban aquello de
“…Hay que vivir, amigo mío
antes que nada hay que vivir
y ya va haciendo frío.
hay que burlar ese futuro
que empieza a hacerse muro en ti… ”.
Cagüen la puta, eso es morirse en paz y lo demás tonterías.
Se ruega canten una canción por el alma de Joan.
Donde quiera que estés, un abrazo maestro y gracias para siempre por tus canciones, inmensas como el mar.
“Clara” (Joan Baptista Humet, interpretada por Javier Maroto)
JAVIER MAROTO
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